Bryan Fleming, el creador de pcTattletale, se declaró culpable esta semana en un tribunal federal de desarrollar y comercializar software espía utilizado para monitorear a adultos sin su consentimiento. El software de Fleming, lanzado hace casi 25 años, registraba la actividad en los dispositivos objetivo, subiendo videos a un servidor accesible para los suscriptores de pcTattletale.
Si bien el sitio web de pcTattletale alguna vez promovió su uso para que los padres monitorearan a los niños o los empleadores rastrearan a los empleados, Fleming admitió que el software se usaba con frecuencia para espiar a parejas románticas sin su conocimiento. Tales casos de uso están fuera de los límites legales, ya que monitorear a adultos sin su consentimiento viola las leyes federales de escuchas telefónicas.
pcTattletale, lanzado por primera vez en 2002, ofrecía una variedad de funciones, incluido el registro de pulsaciones de teclas, la captura de capturas de pantalla y el seguimiento de datos de ubicación. La compañía comercializó el software como una herramienta para que los padres protegieran a los niños de los depredadores en línea y para que las empresas monitorearan la productividad de los empleados, el robo y las horas perdidas. Según los informes, las agencias de aplicación de la ley también utilizaron el software para investigaciones.
El caso destaca el complejo panorama legal que rodea al software de monitoreo. Si bien tales herramientas pueden usarse legalmente en situaciones específicas, como el control parental o el monitoreo del empleador con el consentimiento del empleado, su uso para la vigilancia subrepticia de adultos es ilegal. La distinción depende de si la persona monitoreada es consciente del monitoreo y da su consentimiento al mismo.
La declaración de culpabilidad de Fleming subraya las posibles consecuencias legales para los desarrolladores y distribuidores de software espía que se utiliza a sabiendas con fines ilegales. El caso sirve como una advertencia para la industria sobre la importancia de garantizar que el software de monitoreo se utilice de manera ética y legal. El resultado de la sentencia de Fleming podría sentar un precedente para futuros casos que involucren aplicaciones de software similares.
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